
Sí, es verdad, el mundo nos desborda. La sociedad no percibe la importancia del periodismo en estos momentos, ahora más que nunca. ''Mientras unos van a trabajar y otros a buscar trabajo, mientras uno van a la mina y otros al banco, quien se queda de guardia es el periodista para vigilar qué tal se porta el poder. De ese modo, cuando unos vuelven de trabajar y otros de buscar trabajo, el periodista podrá explicarles cómo están yendo las cosas''.
No obstante, los últimos años han difamado su imprescindible presencia. Probablemente la nueva generación de periodistas (cuyo 90% no conoce lo qué están contando; se limitan simplemente a contar algo) o probablemente los programas que ofrecen las empresas periodísticas y que el publico de una manera atroz ''consume''.
''Los periódicos, las radios y la televisión hace mucho que no se preocupan de saber qué tiene que contar. Sólo se preocupan de contar cuántos lectores y cuántos espectadores tienen''.
''Aún está demasiado virgen el territorio de la reflexión acerca de la responsabilidad social del periodista''.
La economía de mercado nos ha absorbido. Ha dejado de importar lo que la sociedad necesita; ahora importa lo que la sociedad quiere. Ya no somos considerados personas; somos considerados números, millones y audiencias.
''El periodismo está siendo absorbido por la lógica económica''
''Lo que de verdad protege a un periodista...es su capacidad para lograr que el periodismo se convierta en una profesión que tenga un encaje en la realidad social''.
Esto es, en palabras de Iñaki Gabilondo, una gran transición periodística. A propósito lo podemos entender con un claro ejemeplo: un cirujano se lava las manos antes de operar a un paciente, ya sea en una clínica privada, en un hospital público, en un centro con grandes recortes, etc. un cirujano se limpia las manos antes de operar a un paciente aunque sepa que no podrá devolverle la vida.
''Lo que le protegerá profesionalmente será siempre esa condición...y el periodismo español no ha sabido rescatar ninguna línea defensiva, es más, la ha entregado creyendo que lo hacía en favor de la libertad de expresión''.
''El periodismo debería desarrollarse de acuerdo unos parámetros intocables''.
Y es por ello que la decadencia periodística acaba de tener lugar. Se han vulnerado los códigos de la decencia y de la dignidad. Los periodistas han permitido que cualquier parámetro que no sea el de informar, les arrebate la conciencia. ''El periodista ha decidido que no importa traspasar los límites de la civilidad''
''El periodista incipiente debería pues, construir una trinchera propia, un parapeto del que defenderse
únicamente cuando se transgredan los principios éticos''.
Precisamente son los momentos de crisis los que necesita nuestra población para darse cuenta de la situación asfixiante y esforzarse para originar ideas con el objetivo de salir adelante; es sólo así cuando la sociedad evoluciona. El periodismo se encuentra en una situación similar a la de la mayoría de los ámbitos nacionales y es por ello que necesita que sus hijos, los periodistas, le deban su función social: permanente estudio, aprendizaje, lectura y conocimientos para comprender los hechos que le están llegando y transmitir de manera virtuosa la información al mayor número de personas posible.
Lo grave proviene cuando los periodistas, que son la representación de la sociedad frente al poder, se convierten en la representación del poder frente a la sociedad. Lo grave proviene si no nos importa el destinatario, es entonces cuando, una vez más, ''el papel del periodismo comienza en cierto modo a desfigurarse''.
Es curioso descubrir a millones de periodistas que salen cada año de sus facultades con ambiciones totalmente diferentes a la concepción del periodismo, entonces ¿Por qué elegir el periodismo como parte de tu vida? ''Se elige esta profesión porque te importa el otro, tu semejante, y porque quieres hacer algo que sirva a la sociedad...Por eso no nos sirve de nada gente sin vida''